jueves, 22 de marzo de 2012

Amelie


Aportación de Mary A.

Hemos visto en francés con Ana María la película de Amelie y creo que podemos encontrarnos con algo de contenido filosófico.

La película narra la historia de Amelie, una chica solitaria, sin relación apenas con el mundo exterior, pero que poco a poco se va acercando a éste.

Pienso que es una película que bien analizada y reflexionada, nos da qué pensar. Se nos presenta un mundo bastante sencillo donde las cosas más insignificantes son las que más importancia tienen. Podemos desarrollar un espíritu filosófico partiendo de esas minúsculas cosas de la vida cotidiana que, la mayoría de las veces pasan desapercibidas, pero si nos ponemos a pensar en ellas nos encontraremos con resultados muy sorprendentes. Por ejemplo, el hecho de que se nos describan  los personajes de esa forma hace que descubramos por nosotros mismos la personalidad de cada uno de ellos sin tener que decírnoslo literalmente.

El comportamiento de Amelie en la película nos enseña cómo pueden afectarle a una persona los diferentes sucesos en su infancia y que luego repercuten en su personalidad.

Para terminar, y según he leído por ahí, se podría decir que “en la película se pone a prueba la definición del concepto personal de "felicidad" y cómo éste puede variar tanto de una persona a otra e influir en sus vidas”. 

 
PD: puede que no tenga nada que ver con la filosofía... pero al menos lo he intentado! 


1 comentario:

Julio Blanco dijo...

La verdad es que vi la peli hace tiempo y no me acuerdo demasiado, pero si se que desde luego la vida no se compone de grandes acontecimientos, sino de pequeños instantes que son los que configuran los grandes acontecimientos.

Solemos marcar en nuestros calendarios grandes hitos, grandes momentos que nos parece determinan nuestro devenir y luego nos olvidamos de lo cotidiano.

"No se puede ser grande en lo grande si no se sabe ser grande en lo pequeño"

Por cierto Mary, genial eso de que ves filosofía en todos sitios, no me extraña. Es que está en todos sitios porque está en los ojos del que mira.